lunes, junio 02, 2014

Mi esquina





Esta vez, la etiqueta de este post, es algo mentirosa. Voy a escribir de algo que no hice hoy exactamente, pero si lo hago desde antes de la fecha en que saqué las fotos, lo seguiré haciendo mientras pueda y es parte crucial de mi Santiago.
Para comenzar, las fotos no son de hoy, son de Diciembre de 2013, pero considerando que en ese momento los murales que les muestro estaban recién hechos y la luz era perfecta, son las fotos correctas para el texto.

Siempre he amado leer, cosa que creo, es bastante obvia. Pero desde hace un muy buen tiempo, dejé de hacerlo, básicamente por "no tener tiempo". Limité mi lectura de ocio a sólo los momentos en que tuviese tiempo libre, y a veces ni eso.

Y entonces, hace un tiempo, decidí que no podía ser así. Leer me gusta, me satisface, es parte de lo que soy y quiero ser. En resumen la decisión que tomé fue incorporar la lectura "por ocio" dentro de mi rutina diaria, al mismo nivel que ir a la oficina.



Bueno el asunto fue lograr encajar minutos del día para poder leer, no es fácil pero se puede. En parte el transporte público me ayuda en eso, pero también tomar control de mi vida y tiempo y decidir que hacer con él. El resultado del proceso fue bastante simple en realidad, buscar y encontrar un lugar cómodo y agradable, en lo posible cerca o camino a mi oficia desde los juzgados, en que pudiese leer y, llegado el momento, encaminarme a mi labor de la tarde.

Monjitas con Mosqueto fue la solución. Monjitas es una calle con tráfico, pero no saturado y Mosqueto es una calle de dos cuadras una con varios cafés y un restaurante y la siguiente con edificios habitacionales que da al Parque forestal. En esa esquina, excepto en pleno verano, hay sombra, y corre una brisa leve.

Me gusta llegar a la esquina, conseguirme un lugar en las bancas, sentarme mirando al tráfico de Monjitas, sacar mi botella de agua y beber un trago siempre fresco, poner música en el walkman, estirar mis pies y leer. No dispongo de más de 30 minutos para poder leer, pero son míos.

Siempre lucho por hacerlo a la hora de almuerzo, así no tengo llamadas de trabajo. Debo leer unos veinte minutos de forma efectiva, los minutos que sobran los uso para mirar la ciudad, gente, autos, vida.

Desde las dos y media a las tres de la tarde, me olvido un poco de lo que tengo que hacer y me concentro un pocos en quien soy y no olvidarlo.

No creo que sea poco, aunque si desearía tener más tiempo, lo que es indudable es que lo necesito.



1 comentario:

  1. Que tal amigo!
    Que coincidencia, siempre me junto allí con mi polola. Los murales son fabulosos y vi el proceso de pintado.
    Saludos

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