
- Ummm... Hola ..
- ¡Eh!.. ah... Hola. Por lo que veo no eres de aquí.
- ¡No!, acabo de llegar.
- Pues claro puedo verlo, esas ropas, ese olor, esa mirada boba.
- Vaya pues, no eres muy amable.
- Y que esperabas, soy un pirata. ¿Bien a que quieres jugar?
- ¿Jugar?, pues claro... jugar... no, no puedo quedarme a jugar.
- ¿No puedes? ... ¡ah! ¿hijos?.
- Sí, dos, preciosos, un hijo y una hija.
- Vaya, hace tiempo que no llegaba uno así por acá, ¿como fue que encontraste el camino?
- Un regalo me hizo recordar. Era un muñeco que tenía a los 6, lo encontré por accidente en un remate, me quedé dormido jugando con él, cuando desperté ví de reojo el camino en el alféizar de la ventana.
- Aaa.. camino clásico, pero supongo que siempre lo esperaste.
- Claro, igual que tú, si no me equivoco...
- Exacto.
- ¿Que haces?
- Bueno, lo atraparé con esta red, así es que estoy desgastando las uniones para que sea mas fácil que él huya.
- ¿Mas fácil?
- Pues claro, no me puedo quedar esperando toda la tarde, hoy me reúno con Angélica a medianoche.
- ¿Angélica?
- Ah sí, no lo sabes. Angélica vive al otro lado, es la bruja mala de los cuentos.
- ¿Y los chicos no lo saben?
- Claro que no, ese no es su territorio, nosotros jugamos a este lado, ella del otro. Insiste en reunirse conmigo, dice que es necesario para "guardar las apariencias" , para las brujas eso es muy importante.
- ¿De que manera una reunión sirve para ese fin?
- Según ella es necesario, porque se supone que los malvados tienen una especie de cofradía en la que planean el mal para el mundo.
- ¿Y es cierto?
- Claro que no, nos reunimos para tener una conversación inteligente de vez en cuando, mira que los mios no son nada inteligentes.
- ¿Um... hay muchas mujeres por acá?
- No, en realidad no, a ellas les cuesta mucho mas que a nosotros.
- Sí, lo supongo... debo volver.
- Lo sé, ya lo dijiste...
- Y tú, ¿no quieres volver?, si quieres te llevo.
- ¡Claro que no!
- ¿Que eras del otro lado?
- Contador...
- ¡Ugh!
- ¡Nah! no me vengas con esas cosas, en cuanto te ví lo supe, abogado ¿no es así?
- Es correcto, pero ahora tengo que volver.
- Ya lo sé, tus hijos y todo lo demás, ya lo dijiste.
- Entonces tú también lo esperabas, pero no quieres volver ¿por qué? ¿nadie te espera?
- En realidad no, siempre esperé venir acá, no tuve hijos esperando ese momento, por eso cuando llegó lo pude tomar.
- A diferencia mía...
- ¡Exacto!
- ¿Ni siquiera una novia?
- Eso en realidad no te incumbe, pero esa es otra razón para no volver.
- Umm ¿todos son piratas?
- No, puedes ser lo que quieras, algunos son exploradores, otros son soldados. En realidad últimamente me cuesta encontrar nuevos piratas, todos quieren volar...
- Y Smith ¿que era del otro lado?
- Publicista.
- Como es que se quedó acá, parece bastante mayor para haber estado solo.
- En realidad no lo estaba, tenía hijos y un nieto, pero todos murieron, no se mucho acerca de eso, parece que fue un accidente en una reunión familiar, él estaba trabajando, se volvió bastante loco y entonces llegó acá.
- Vaya ¿y lo recuerda?
- Ahora, no, en realidad ninguno recuerda nada, todos creen haber sido piratas siempre.
- Excepto tú.
- Por supuesto que "excepto yo" yo no puedo olvidarlo, el juego debe seguir.
- ¿Y que pasa si te matan?
- Vaaamos, esto solo es un juego, si "muero" me despierto al otro día en mi camarote y comenzamos otro juego.
- ¿Los niños no se dan cuenta?
- ¡Darse cuenta!!! Ja ja ja ja ja, ni siquiera recuerdan que almorzaron ayer.
- ¿Él no entiende, cierto?
- ¿Peter? claro que no, realmente no entiende que si yo desapareciera el juego acabaría.
- ¿Recordaré esto?
- No realmente, pero nunca lo olvidarás
- Ya entiendo... bueno me voy, ¿realmente no quieres volver conmigo?
- Pero, por favor, ¿acaso no entiendes? ¿Que crees que pasaría con los cuentos sin los malos? ¿Que crees que pasaría con el juego, sin mí?, que pasaría con el mundo... sin Garfio.


